La tiranía de la frontera geopolítica
En un concurso tradicional de SSB o CW, una estación ubicada
en el centro de Europa puede acumular cientos de contactos en un par de horas
operando en modo run (llamando en una frecuencia fija). Francia, España,
Italia, Polonia, Alemania... cada frontera cruzada a escasos cientos de
kilómetros otorga multiplicadores y puntos rápidos. Es el beneficio del
"vecindario poblado", donde todo se resuelve rápido y ¡a lo cortico!
Para un operador en Sudamérica, África (a menos que te
encuentres islas canarias) u Oceanía, la
realidad es radicalmente distinta. Cada multiplicador requiere abrirse paso a
través del ecuador hacia los centros de alta densidad, superando la atenuación
de la señal, las barreras de la propagación y los ensordecedores pile-ups
donde las grandes estaciones (Big Guns) del norte se responden entre sí.
En la radioafición clásica, la geografía es un destino implacable. Esto por no
referirme a las determinantes diferencias económicas que marcan las super estaciones
del norte.
El Kilómetro como único juez
El año 2019 irrumpió en el calendario de concursos de
radioaficionados un evento que pateó el tablero y redefinió las reglas del
juego: el World Wide Digi DX Contest (WW Digi). A través de la
tecnología digital y un replanteamiento absoluto de la puntuación, este
concurso ha logrado algo que parecía imposible: devolver la justicia y el
espíritu puro del diexismo a la radioafición del siglo XXI.
Que cual fue su visión primaria?: "PUNTUACION EQUITATIVA"
El WW Digi, organizado por la WWROF y el Slovenia Contest
Club, eliminó el sesgo geopolítico de un plumazo (seguramente sin tener intensión
de hacerlo) al implementar una regla tan simple como revolucionaria: el
intercambio obligatorio de la grilla localizadora (Grid Square) de 4
caracteres y una puntuación basada en la distancia física real.
En este certamen, ya no importa en qué país o continente te
encuentres. El sistema otorga un punto base por contacto válido, pero añade 1
punto adicional por cada 3.000 kilómetros de distancia en la ruta más corta
entre ambas estaciones. Esto cambia por completo las reglas de la física
competitiva:
- Un
contacto intra-europeo o intra-norteamericano apenas aporta el puntaje
mínimo (1 punto), porque están cerca.
- Un
contacto que cruza el océano desde el sur hacia el norte viaja entre
7.000 y 12,000 kilómetros. De forma automática, cada QSO generado desde
nuestras latitudes aporta 3 o 4 puntos adicionales.
Bajo este esquema, estar lejos ya no es una maldición; es tu mayor fortaleza competitiva.
El cazador cazado: De rogar por un QSO a ser el
"Trofeo"
Este cambio en la puntuación genera un fenómeno hermoso e
inédito. Las grandes estaciones del norte pronto descubren que devorar
contactos locales no les permite escalar mucho en el tablero. Para ganar
puntaje tendrán que girar sus antenas
buscando alcanzar las estaciones más distantes.
El flujo de la competencia se invierte. El operador de la
estación modesta en el hemisferio sur ya no pasa horas intentando romper el
muro de un pile-up europeo en fonía; ahora son ellos quienes compiten
entre sí por capturar nuestra señal en el espectro. El valor de tu posición
geográfica es finalmente reconocido y recompensado.
Democracia tecnológica en el dial
La justicia del WW Digi no es solo geográfica, sino también
económica y operativa. Al basar la competencia en los modos FT8 y FT4, el
terreno de juego se nivela de forma espectacular:
- La
eficiencia del software: Estos protocolos están matemáticamente
diseñados para decodificar señales sepultadas bajo el ruido estático. Una
estación con 50 vatios y un dipolo de hilo en el patio puede concretar un
DX transcontinental con la misma eficacia que una estación millonaria. El
software exprime cada vatio disponible.
- Inclusión
absoluta: Elimina las barreras del idioma, el acento o las
dificultades auditivas. La computadora procesa el texto exacto, haciendo
que la competencia dependa puramente de la estrategia de bandas, los
horarios de propagación y la destreza táctica del operador.
Obviamente, el concurso tiene detractores. Los puristas de la vieja escuela argumentan que la decodificación informática le quita el "oído de oro" y el mérito humano al operador, y siempre existirá el recelo frente a quienes intentan automatizar de forma tramposa sus estaciones (algo estrictamente prohibido por el reglamento).
El veredicto: La evolución natural del DX
Si definimos el "diexismo" bajo su concepto
original —el arte de conectar los puntos más remotos del planeta desafiando la
distancia y la física—, el WW Digi es el concurso que mejor representa ese
espíritu en la actualidad. Al despojar a la competencia de sus ventajas
geopolíticas y premiar el kilómetro real sobre el mapa, la radioafición ha
encontrado su formato más democrático.
El WW Digi DX Contest no ha venido a reemplazar el encanto
inigualable de un micrófono en SSB o la adrenalina de la telegrafía en CW;
simplemente llegó para otorgar un espacio a las nuevas tecnologías y servir
como una ilustración en el hobby de cómo se mueve el mundo hoy en día. A fin de
cuentas, en la sociedad actual, se consumen más gigas de datos que minutos
telefónicos.
PD.......
No me rindo ni desisto a querer conseguir mejores resultados en aquellos concursos donde nos toca “bailar con la más fea”, pues, a fin de cuentas, lo convierte en un desafío más interesante y gratificante cuando finalmente se abraza un resultado jugoso.
Un XQ Llamado Dercel