Hay días en que el cuarto de radio es solo ruido de estática
y frustración, y hay otros donde la propagación, las antenas y la constancia se
alinean para darte un regalo de los buenos. Hoy les escribo con una tremenda
sonrisa en la cara y una dosis extra de orgullo en el pecho. Finalmente llegó a
mis manos un paquete que esperaba con ansias: ¡la placa oficial como Ganador
Sudamericano del Oceania DX Contest!
Ver mi indicativo especial "CB3A" grabado en madera y metal
como el puntaje más alto de nuestra región es una de esas sensaciones que te
dejan pensando: "Cómo vale la pena pasar frío de madrugada frente
al dial".
🚀 Cazando multiplicadores
en el fin del mundo
Operar el Oceania desde Chile siempre es un tremendo desafío
técnico. Estás apuntando las antenas hacia una de las zonas más complejas y
distantes del globo. No es solo encender el equipo y llamar; es una partida de
ajedrez contra la ionosfera, calculando las ventanas exactas de apertura hacia
el Pacífico.
Para este Contest, la estrategia bajo mi indicativo de
concurso, CB3A, fue clara: "dispararle a todo lo que se
moviese" y exprimir el rendimiento de cada banda en su momento justo.
⏱️ Operación
"Francotirador" y Adrenalina Pura al Dial
Si algo me dejó maravillado al revisar el log de N1MM
después de recibir la placa, fue ver cómo se gestionó el tiempo en el shack. En
los concursos grandes, muchos apuestan por pasar las 24 horas pegados al dial,
desgastando el cuerpo y la mente. El hijo de Juana esta vez aplicó una
estrategia de francotirador puro.
¡Operé apenas 5 horas y 21 minutos en total! El resto
del concurso (más de 18 horas) la estación estuvo en completo Off Time.
La magia ocurrió en la madrugada del sábado, arrancando
puntualmente a las 06:01Z (las 03:01 AM locales). ¡Y qué manera de arrancar!
Abrimos el marcador en la banda de 20 metros cazando estaciones australianas en
progresión perfecta (VK4A, VK2C, VK3C, VK3XV). Apenas un minuto después del
inicio, a las 06:02Z, la propagación nos abrió la puerta de golpe y se armó un pile-up
espectacular: metimos un Max Rate de 2,0 contactos por minuto, lo que
equivale a un ritmo proyectado de ¡120 QSOs por hora!
La adrenalina estuvo a mil. Durante los siguientes 10
minutos (hasta las 06:20Z) el ritmo se mantuvo firme en 1 contacto por
minuto (60 QSOs/hora), estabilizándose luego en unos muy respetables 34
QSOs por hora en el bloque largo. Fue un zarpazo concentrado de 5 horas donde
el éter se abrió y logramos meter el grueso de los comunicados hacia Oceanía
antes de irnos a descansar a las 11:21Z.
Por la tarde chilena (20:00Z), una pequeña pasada rápida de
dos minutos para raspar los últimos multiplicadores en las bandas altas y
cerramos el cuarto de radio definitivamente, casi 10 horas antes del pitazo
final oficial.
📸 La Placa en el Shack
(El "Unboxing" de la Victoria)
Aquí les comparto un par de fotos del trofeo (que ya está instalado en su lugar definitivo). Un recordatorio visual de que, con paciencia, un buen par de oídos y las antenas bien afinadas, las distancias en radio se acortan por completo.
📊 Los números detrás del
trofeo (CB3A)
Como sé que a muchos nos gustan las estadísticas y analizar el comportamiento de las bandas, aquí les dejo el sumario oficial validado por la organización:
El desglose por bandas:
- 14
MHz (20m): Fue la autopista principal en volumen con 66 QSOs
(66 pts).
- 7
MHz (40m): ¡El verdadero tesoro! Aunque fueron solo 27 QSOs,
aportaron la tremenda suma de 135 puntos debido a los 5 puntos
asignados por contacto en esta banda baja. ¡La madrugada pagó con creces!
- 21
MHz (15m) y 28 MHz (10m): Pasadas relámpago que sumaron 4 QSOs
estratégicos y multiplicadores clave para el empuje final del score.
🤝 Un abrazo rompe
costillas y agradecimientos
Este pedazo de madera y metal no se consigue operando en el
vacío. Hay un montón de factores y personas detrás, por lo que quiero dar las
gracias:
- A
los organizadores del Oceania DX Contest, por mantener vivo un evento
internacional de este nivel y por la excelente gestión para hacer llegar
el trofeo hasta este rincón de Sudamérica.
- A
cada corresponsal en Oceanía que se tomó el tiempo de limpiar el ruido
de su receptor, escuchar mi señal de este lado del mundo e ingresar el CB3A
en sus logs.
- Y
a ustedes, los que leen este blog, que siempre están ahí comentando sobre la pasión por
este hobby tan espectacular de amplio espectro.
Cuando ocurren estas cosas, uno se siente un tremendo
afortunado de estar en el momento y lugar adecuado en el éter. La placa ya está
colgada, pero las ganas de seguir encendiendo filamentos están más vivas que
nunca.
¡Nos encontramos en el próximo pile-up!
73 de un XQ llamado Dercel.