jueves, 30 de julio de 2026

Un día en el shack del hijo de Juana: El día que el Pacífico nos premió con madera y metal (Oceania DX Contest)

 


¡Hola a todos los "jamones" y amigos que pasan por este rincón!

Hay días en que el cuarto de radio es solo ruido de estática y frustración, y hay otros donde la propagación, las antenas y la constancia se alinean para darte un regalo de los buenos. Hoy les escribo con una tremenda sonrisa en la cara y una dosis extra de orgullo en el pecho. Finalmente llegó a mis manos un paquete que esperaba con ansias: ¡la placa oficial como Ganador Sudamericano del Oceania DX Contest!

Ver mi indicativo especial "CB3A" grabado en madera y metal como el puntaje más alto de nuestra región es una de esas sensaciones que te dejan pensando: "Cómo vale la pena pasar frío de madrugada frente al dial".


🚀 Cazando multiplicadores en el fin del mundo

Operar el Oceania desde Chile siempre es un tremendo desafío técnico. Estás apuntando las antenas hacia una de las zonas más complejas y distantes del globo. No es solo encender el equipo y llamar; es una partida de ajedrez contra la ionosfera, calculando las ventanas exactas de apertura hacia el Pacífico.

Para este Contest, la estrategia bajo mi indicativo de concurso, CB3A, fue clara: "dispararle a todo lo que se moviese" y exprimir el rendimiento de cada banda en su momento justo.


⏱️ Operación "Francotirador" y Adrenalina Pura al Dial

Si algo me dejó maravillado al revisar el log de N1MM después de recibir la placa, fue ver cómo se gestionó el tiempo en el shack. En los concursos grandes, muchos apuestan por pasar las 24 horas pegados al dial, desgastando el cuerpo y la mente. El hijo de Juana esta vez aplicó una estrategia de francotirador puro.

¡Operé apenas 5 horas y 21 minutos en total! El resto del concurso (más de 18 horas) la estación estuvo en completo Off Time.

La magia ocurrió en la madrugada del sábado, arrancando puntualmente a las 06:01Z (las 03:01 AM locales). ¡Y qué manera de arrancar! Abrimos el marcador en la banda de 20 metros cazando estaciones australianas en progresión perfecta (VK4A, VK2C, VK3C, VK3XV). Apenas un minuto después del inicio, a las 06:02Z, la propagación nos abrió la puerta de golpe y se armó un pile-up espectacular: metimos un Max Rate de 2,0 contactos por minuto, lo que equivale a un ritmo proyectado de ¡120 QSOs por hora!

La adrenalina estuvo a mil. Durante los siguientes 10 minutos (hasta las 06:20Z) el ritmo se mantuvo firme en 1 contacto por minuto (60 QSOs/hora), estabilizándose luego en unos muy respetables 34 QSOs por hora en el bloque largo. Fue un zarpazo concentrado de 5 horas donde el éter se abrió y logramos meter el grueso de los comunicados hacia Oceanía antes de irnos a descansar a las 11:21Z.

Por la tarde chilena (20:00Z), una pequeña pasada rápida de dos minutos para raspar los últimos multiplicadores en las bandas altas y cerramos el cuarto de radio definitivamente, casi 10 horas antes del pitazo final oficial.


📸 La Placa en el Shack (El "Unboxing" de la Victoria)

Aquí les comparto un par de fotos del trofeo (que ya está instalado en su lugar definitivo). Un recordatorio visual de que, con paciencia, un buen par de oídos y las antenas bien afinadas, las distancias en radio se acortan por completo.




📊 Los números detrás del trofeo (CB3A)

Como sé que a muchos nos gustan las estadísticas y analizar el comportamiento de las bandas, aquí les dejo el sumario oficial validado por la organización:


El desglose por bandas:

  • 14 MHz (20m): Fue la autopista principal en volumen con 66 QSOs (66 pts).
  • 7 MHz (40m): ¡El verdadero tesoro! Aunque fueron solo 27 QSOs, aportaron la tremenda suma de 135 puntos debido a los 5 puntos asignados por contacto en esta banda baja. ¡La madrugada pagó con creces!
  • 21 MHz (15m) y 28 MHz (10m): Pasadas relámpago que sumaron 4 QSOs estratégicos y multiplicadores clave para el empuje final del score.

🤝 Un abrazo rompe costillas y agradecimientos

Este pedazo de madera y metal no se consigue operando en el vacío. Hay un montón de factores y personas detrás, por lo que quiero dar las gracias:

  1. A los organizadores del Oceania DX Contest, por mantener vivo un evento internacional de este nivel y por la excelente gestión para hacer llegar el trofeo hasta este rincón de Sudamérica.
  2. A cada corresponsal en Oceanía que se tomó el tiempo de limpiar el ruido de su receptor, escuchar mi señal de este lado del mundo e ingresar el CB3A en sus logs.
  3. Y a ustedes, los que leen este blog, que siempre están ahí comentando sobre la pasión por este hobby tan espectacular de amplio espectro.

Cuando ocurren estas cosas, uno se siente un tremendo afortunado de estar en el momento y lugar adecuado en el éter. La placa ya está colgada, pero las ganas de seguir encendiendo filamentos están más vivas que nunca.

¡Nos encontramos en el próximo pile-up!

73 de un XQ llamado Dercel.

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